El docente que enseña

“La vida debe ser una incesante educación”

Flaubert

 

La palabra didaktika deriva del griego didaskao que se traduce al español como didáctica, que significa enseñar - enseño. La didáctica nace en la antigua Grecia en búsqueda de una formación integral del hombre y del ciudadano que debe ser ejemplo vivo de las ciudades- estados independientes. Uno de los que se destacó en este acto educativo fue el ateniense Sócrates, que a través de la mayéutica (la interrogación) aplicaba este técnica con jóvenes y adultos en sus diálogos tanto en lugares públicos como en privados. Según Albornoz (2001) en su libro Nociones elementales de Filosofía, cita a Sócrates,  manifestando que éste filósofo tenía una misión educativa en Atenas que era: “... escrutar a los hombres para alentarlos a conocerse a sí mismo y a ser mejores” (p.92)

El papel que debe ejercer el docente en ejercicio hoy día es explicar, aplicar, guiar y mediar el proceso de enseñanza -aprendizaje a sus educandos, a través de un programa de acción que despierte en ellos las ansias del saber (pensamiento), el hacer (acciones) y el ser (actitudes), para que así puedan construir el aprendizaje, interactuando, analizando y reflexionando con el docente sobre la realidad social regional, nacional e internacional, siempre en búsqueda de una formación integral, para así, prepararlos para la vida; sin dejar a un lado los contenidos y objetivos programáticos asignados por el estado, es decir, el docente de aula no solo debe tener conocimientos generales de la o las asignaturas que imparte; sino también, poseer cualidades humanas para formar en valores a los niños, jóvenes y adultos que serán los protagonistas sociales del mañana.

Examinar la mente y el alma de sus alumnos según Sócrates es verse su realidad interior, es decir, el autoconocimiento,  a la medida de que el hombre se conozca a si mismo conocerá sus virtudes y sus faltas de esa manera meditará  y aceptará el método que lo llevará a vivir como buen ciudadano respetando las normas o reglas de convivencia que imparte en la sociedad; de ese modo no sólo será el ciudadano que espera la nación sino también, el buen hijo o hija, el buen padre y madre de familia, y más adelante el buen profesional exitoso moralmente y espiritualmente. Por tal motivo, la verdadera educación consiste en enseñar a pensar y que aprendan a actuar en el ambiente en que viven.

En este sentido, nos preguntaremos: ¿hay que volver aplicar el método inductivo socrático en las aulas? el docente tiene un gran compromiso con la sociedad y más aún una gran responsabilidad en la instrucción y formación de sus estudiantes, ya que deben tener una preparación académica científico- técnico y humana, y también didáctica, para conducir y elevar sin miedo, en forma eficaz el aprendizaje de los estudiantes.

Hoy por hoy en pleno siglo XXI, necesitamos docentes despiertos, dinámicos, competitivos, soñadores  hambrientos del saber, cultos, y más que todo humanos, que quieran todos los días mejorarse y mejorar la calidad de vida de los niños, jóvenes y adultos que habitan en los distintos escenarios sociales de nuestra nación. Esto se logra con el aprendizaje constante, obtenida de su formación diaria, también, de sus colegas, estudiantes y amigos, para que juntos puedan como equipo protagonizar la construcción de una mejor y deseada  sociedad de calidad  que todos queremos.

 

“Los docentes, desde el preescolar hasta la universidad son profesionales que deben formar ciudadanos para que tengan calidad de vida y éxito en sus travesías por el planeta”

                                                                                                 Useche C.

 

 

 

Lic. Nohé Gonzalo Gilson Reaño

nohegilsonr@yahoo.com

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