MOUSEION: entre musas, renacimiento, mausoleo y vida.

“Los museos de verdad son los sitios en los que

el tiempo se transforma en espacio”

Orhan Pamuk

La palabra Museion viene del griego antiguo y lo podemos traducir al español como museo. El museo es más que una institución donde se resguarda colecciones artísticas, para nosotros es un lugar donde existe el protagonismo de las musas, vuelve a surgir como el renacimiento, vivió etapas oscuras en la historia como mausoleo y se presenta como una institución vigorosa y llena de vida. Donde la historia se hace presente a través de lo que el hombre ve y explora en ese mundo mágico.

El Museion o conocido en la Grecia clásica del gobernador Ptolomeo I, como Museo de Alejandría, era un lugar sagrado, de ambiente cultural, investigativo y científico donde se exhibían la majestuosidad de las musas, o diosas consagradas que resguardaban los ritos tradicionales e inspiradoras del pensamiento y de las artes, como la épica, la música, la poesía amorosa, la oratoria, la historia, la tragedia, la comedia, la danza y la astronomía. (Atlas mundial de Filosofía, 2006). Era un lugar donde los sabios y científicos podían trabajar o estudiar en la Biblioteca de Alejandría, como es el caso del filósofo Euclides escribió allí sus elementos de Geometría o Arquímedes de Siracusa completó su formación científica. Además, era un complejo arquitectónico donde el estado les entregaba un sueldo a los que hacían ciencia y podían investigar con libertad, también existían espacios  para la formación, cultura, diversión y recreación. Por tal motivo, analizaremos al museo a través de los cuatros elementos tratados en el título de esta ponencia, como lo son: musas, renacimiento, mausoleo y vida, la primera:

Musas: el museo de hoy se puede sentir a las musas consagradas sin estar físicamente presentes, protagonista de la sociedad y de la cultura en los espacios internos y externos del mismo. Ya que en ello se pueden exhibir en las salas expositivas la historia narrada por sus mismos objetos, se escuchan la melodía interpretada por músicos, los poemas citados por los documentos educativos de la misma exposición. Los movimientos estéticos de las danzas por el recorrido de las salas. La comedia artística entre expositores y espectadores. Todo lo inspiran y lo une estas deidades personalizadas simbólicamente en las obras de arte, pero también, que están entre los artistas que presenta la obra y los contempladores que se alimentan de esas obras. Las musas son la clave de la unidad y de la buena vida asumida en el bien social donde el hombre las invoca y se alimenta de todo lo que ofrece en los museos como espacio de creación, arte, saber y elocuencia. El museo de hoy está al servicio de la cultura inspirada en las musas pero con carácter didáctico, pero también es un espacio donde se resguarda todas aquellas tradiciones sociales en físico para el rescate y conservación de la memoria colectiva.

Renacimiento: con el  renacimiento el hombre se moderniza según la historia es retomar lo logrado, lo humano, aquello que se vivió en el helenismo, lo bueno y lo atractivo, de luz y resplandor cultural, ya que dentro de la época antigua surgió una etapa de “oscurantismo” cultural, llamada edad media en que se acumuló tesoros sagrados en los templos o monasterios donde rara vez exhibían solo una pieza para la veneración y se negaba la visita de la colección para contemplarlos o estudiarlo.

Se abre un soplo de vida con el movimiento cultural renacentista donde hubo un gran grupo de personas o élite ilustrada como reyes, príncipes, duques y algunos papas, quienes creían que el arte los privilegiaba ante la sociedad logrando con esto una pasión por el coleccionismo como los Médicis en Italia, o el archiduque austriaco Leopoldo Guillermo quienes eran “hombres educados en la contemplación del arte” crearon unos museos en sus palacios privados reservado a un grupo cerrado de individuos de su misma clase social. Y luego con esa colección fueron las semillas de unos de las grandes galerías como la de Uffizi y el museo de la historia del arte de Viena, respectivamente. A la par de esta cultura de coleccionar y exhibir se creó por obra del papa Sixto IV el ANTIGURIUM que si era un espacio abierto a todo público en una de las colinas del Capitolio de Roma con una gran colección de obras de arte que abre sus salas expositivas a todos por igual. Hoy día se considera el museo público más antiguo y el más visitado de ese país. Y ya finalizando el siglo XVII la familia Tradescant abre las puertas al público en general el primer museo organizado según la historia como institución pública, es el caso del museo de Oxford con una enorme colección ecléctica. Y que luego, con el movimiento de la ilustración se apoyó de ello para crear museos con sentido social, educativo y estético, un ejemplo de ello es el Louvre, el Prado, entre otros. (Salvat, 1974)

Se inicia una nueva etapa cultural y humanista en los museos donde el objeto y el sujeto como elementos sociales son parte del museo y el museo es parte de lo social donde se pueden contemplar y estudiar la historia. Hay que retornar a la fuente de la antigua cultura griega no solo por el hecho de exponer objetos, sino de ampliar el horizonte, ser pensantes, humanos en cuanto a crear espacios para colecciones sistemáticas, metódicas y especializadas, objetos raros y únicos para venerar y presentar ante la sociedad su gabinete de curiosidades. Después de todo esto nos preguntamos: ¿hay que volver a la cultura griega para formarnos en que todo objeto de arte tiene su importancia para mí y para el resto de la sociedad?  ¿Cómo los griegos y renacentista tenían un apego emocional y artístico por lo bello? ¿Cómo cuidaban esos objetos artísticos como elementos sagrados? Meditemos.

Mausoleo: Según los libros enciclopédicos la palabra mausoleo es un monumento arquitectónico de gran tamaño con carácter funerario y sepulcro bien trabajado. Muchos expertos consideran a los museos como mausoleo así lo plantea Francisca Hernández (1994): “asilos póstumos” o “santuarios” que se convierten en lugares silenciosos de devoción u oración y lugares donde se resguarda y conserva la historia. Pero si lo analizamos desde el punto de vista humano podemos hacer una reflexión desde la figura del objeto que se exhibe y del sujeto como espectador.

Si la misma sociedad riega las semillas de la historia y con el fruto la exhibe a través de los objetos, la misma sociedad de manera inconsciente destruye lo que tanto dio sombra en aquel árbol frondoso, el objeto, que dio frutos y que murió trágicamente desde sus raíces. Al analizar el museo desde el punto de vista macro hemos visto en los diversos medios de comunicación del pasado los destrozos que han dejado las guerras, invasiones, saqueos, y robos y que se hacen presentes en las instalaciones de los museos perdiendo así nuestra identidad, nuestro legado, nuestro patrimonio. Violando acuerdos y leyes del patrimonio. Se irradia mucho más los intereses de unos que los intereses de todos. Este es la otra cara de la cultura del renacimiento es el aquí y el ahora, es la capacidad de pensar de muchos sujetos quienes están en contra del objeto como institución y nosotros somos testigos silentes de que el pasado se nos puede ir de las manos sin que estos sean los elementos contemplativos a las nuevas generaciones.

Por otra parte, desde el punto de vista institucional el museo- mausoleo es visto por García (1988) y explica que las salas expositivas de los museos pueden ser “lugares incómodos, inhóspitos, fríos y aburridos: espacios para una cultura fosilizada, contemplación silenciosa y reverente de un arte… pasividad y encerramiento de la realidad histórica cultural en las vitrinas”. Es decir: museos tristes y solos, sin voces, con una rica colección pero pobre edificación, o viceversa, documento didáctico extenso y mal planteado, distribución de las obras por las salas desorganizadas, guías que desorientan, iluminación y limpieza inadecuadas, entre otros. Como lo refleja Navarrte (1997) citando a  Strong (1982) “… que nuestro modo de tratar las exposiciones… ha sido torpe y poco imaginativo”. Sabemos que existen muchas debilidades y problemas en cada museo en los museos, pero hay que resolverlo de forma original en cada caso y ver la otra cara de la moneda: seamos justos tenemos otra realidad que nos anima y vivifica en Palabras de Manuel Espinoza (1996)

“El museo no es sólo el mausoleo de la memoria colectiva, banco de objetos valiosos o lugar de reunión del conocimiento e información de la evolución del ser humano y la naturaleza. Es infinitamente mucho más que eso, al ofrecer posibilidades enormes como vehículo de comunicación de masas, de orientación cultural y estética, como medio de promoción, jerarquización y diversificación de las alternativas del tiempo para el uso del tiempo libre, para la recreación y del esparcimiento”.

Se debe abrir paso a ese mundo para atraer masas a través de plantear nuevas y bellas propuestas que ayuden al hombre a pensar, comunicar y recrear.

Vida: El museo es un espacio para la vida, si educar nos alimenta, nutre  y fortalece entonces estamos viviendo en una nueva vida; una vida de evolución y crecimiento lento, quizás con etapas de formación visual y experimental, pero es un lugar donde aflora los pensamientos creativos e intelectuales de cada espectador y los deleita. Según el primer estatuto del ICOM, en su artículo 3: los museos son instituciones permanentes que conserva y presenta colecciones de objetos de carácter cultural o científico con fines de estudio, educación y deleite”. Así lo refleja también  Montenegro cuando dice que “los museos nos dicen nos hablan, nos muestran, nos hacen reflexionar, nos cultivan, nos sorprende…”  esto es lo que nos regala y nos presentan cuando las actividades son significativas en los museos, además, cuando las salas expositivas y los objetos  irradia con luz propia tendremos un  “Juego correcto, sabio, y magnifico de las formas bajo la luz” (González, 1993) Para que la exposición se desarrolle de forma efectiva y los visitantes respondan como se espera a los estímulos… habrá de estar muy bien organizado el entorno de la exposición” (Belcher, 1994).

La efectividad en los museos se logra cuando existe una verdadera documentación y comunicación entre el objeto y el sujeto, cuando se relacionan, comparten y socializan las masas por los espacios de la institución: “Solamente cuando estos visitantes entran por ellas y llenan los distintos espacios y pasillos cobran vida estás áreas, en otro caso serían pasivas y muertas” (Belcher, 1994). Hoy las experiencias en los museos se relacionan con: 1) dimensión pedagógica, 2) la proyección del museo sobre su entorno social. 3) Los intentos de ruptura formal con el museo tradicional y 4) la intensificación de las relaciones público- museo.

Por último para concluir, los miembros que laboran en los museos deben darle vida a estos espacios, también han de ayudar a todos los visitantes a reflexionar la importancia de estas instituciones culturales como  lugar de  preservar la historia y conservarla en el tiempo. También de crear en ellos un espíritu crítico, analítico y reflexivo donde se pueda brindar un espacio de enseñanza aprendizaje, no sólo por las colecciones expuestas, sino por todos los complementos expositivos que sistematizan de manera grupal su formación significativa.

Lic. Nohé G. Gilson R.

nohegilsonr@yahoo.com

 

 

REFERENCIA BIBLIOGRÁFICAS

Atlas Universal de Filosofía (2006) Editorial Oceano. Barcelona España.

Belcher, Michael. (1994). Organización y Diseño de Exposiciones. Su relación con el museo. Ediciones Trea, S.L. Gijon.

Espinoza, Manuel (1996) Uno y múltiple. Monte Avila Editores. Latinoamericana IUESAPAR. Caracas

Hernández, Francisca. (1994). Manual de Museología. Editorial Síntesis, S.A. Madrid.

García, Ángela. (1988). Didáctica del Museo. El descubrimiento  de los Objetos.  Ediciones de la Torre. Madrid.

González, Mauricio. (1993). El museo en las Universidades Estatales. Editorial Universitaria. Universidad de San Carlos de Guatemala.

León, Aurora. (2000). El Museo. Teoría, praxis y utopía. Ediciones Cátedra (Grupo Anaya, S.A.). Madrid.

Navarrete, José. (1997). Temas de Museología. “El museo de arte y la colección ideal”. En Modulo 7 Teoría Museológica (anexos). Dirección Nacional de Museos- Universidad Nacional Experimental “Francisco de Miranda”. Coro.

Pastor, H., M. I. (1992). El museo y la educación en la comunidad. Ediciones CEAC. Barcelona.

Salvat, Manuel. (1974). Los Museos en el Mundo. Salvat Editores, S.A. Barcelona.

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