La filosofía práctica de Cicerón

 

“Una cosa es saber y otra saber enseñar”.

Cicerón

Marco Tulio Cicerón, nace en Arpino, población de la Italia Central (entre Roma y Nápoles) en el año de 106 a.C. en el seno de una familia plebeya. Fue conocido como un gran orador, estadista, filósofo, abogado, educador y escritor. Fue muy respetado en su época e incluso por aquellos intelectuales opositores por saber tratar los asuntos y buscarles solución a los problemas.

En su niñez siempre se destacó en la ciudad de Roma por ser un alumno sobresaliente y precoz. Estudió derecho con los intelectuales del momento y aprendió de ellos la poesía y de la literatura helena. Maestros como Filón de Larisa y Diodoto se encargaron de brindarle una formación filosófica. En su juventud recibió educación militar y recibió clases de retórica, filosofía, literatura y leyes; con todo este aprendizaje escribió un manual de oratoria y tradujo algunos clásicos griegos al latín.

Cicerón tuvo un respeto y admiración por los ideales griegos, tomando la filosofía de Platón, Aristóteles y de los estoicos, tanto fue la influencia de estos personajes en su vida que escribió de sus tratados para popularizarlos en la sociedad romana. En su carrera como abogado se involucró en todo tipo de conflicto y violencia políticas en búsqueda de siempre solucionar los problemas con sus discursos de retórica y oratoria elevada, situación que lo perjudico propiciándole más enemigos. Sus escritos fueron aceptados y aplaudidos por los intelectuales como modelo de enseñanza que sirvieron para moldear a su gente. Sus tratados sobre oratoria y oradores famosos de Grecia, vejez, amistad, el deber, sobre el gobierno y la ley, son algunos de sus escritos más sobresalientes.

El filósofo, no desarrolló propuestas educativas nuevas, sino, como dijimos en el párrafo anterior, siguió con los ideales y valores de la filosofía griega, que él mismo lo tradujo al latín. Pensó que la filosofía griega era fundamental en la sociedad romana, específicamente hacia más énfasis en la educación y en la cultura. En la educación ser un orador público como los griegos, era fundamental para los políticos romanos y a los oficiales de las fuerzas armadas, con esto se pueden formar a los ciudadanos modelos “dignos, competentes y cultos”. Según Smith (1981) en su libro: “Ideas de los grandes educadores”. En cuanto los educadores también deben ser oradores con experiencia en retórica, estos no deben tener emociones excesivas con los educandos, ni verborrea, ni discurso severo, vulgar, monótono sin emoción. El orador- educador debe ser amigable y generoso que respete a los estudiantes por sus opiniones y creencias. La libertad de expresarse y la intelectualidad deben estar siempre unidas para que el pueblo progrese.

Cicerón, intentó varias veces combatir con la dictadura de Cesar, en búsqueda de defender el sistema republicano tradicional. Considerado enemigo del estado fue apresado y ejecutado en Formia, el 7 de diciembre de 43 a. C. Sus obras aún se consideran lecturas obligatorias para los estudiantes de derecho y filosofía.

“A pesar de que ya soy mayor, sigo aprendiendo de mis discípulos”.

Cicerón

 

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