El lenguaje de la obra de arte como modelo didáctico. Una filosofía del arte hermenéutica

"La esencia del lenguaje reside en el empleo de asociaciones fijas, con el fin de que algo entonces sensible –una palabra hablada, un cuadro, un gesto- puedan despertar la idea de otras cosas”

Beltrand Russell

 

 INTRODUCCIÓN:

La presente investigación busca hacer un recorrido histórico por la filosofía del lenguaje desde su nacimiento en la antigua Grecia hasta la época contemporánea, tomando algunas de las teorías filosóficas y hechos históricos que hicieron y siguen haciendo reflexionar a la sociedad en general.

 También se hizo hincapié en el lenguaje artístico donde se visualiza y describe los hechos expuesto en la obra de arte aplicando la hermenéutica como una herramienta metodológica para poder interpretar y comprender ideas, textos, discursos o comunicaciones humanas en las obras de arte. Esto dio paso de crear en el siglo XX un método didáctico o bien llamado el método de Panofsky para poder ordenar y describir el arte figurativo para así adecuarlo en las instituciones académicas, ateneos, galerías y exposiciones artísticas.

 DESCRIPCIÓN DE LA SITUACIÓN:

            El propósito de la presente investigación es para reflexionar sobre el modo de como interpretar las obras de arte en el tiempo, a través de la aplicación de lenguaje artístico que ayude a describir la obra de arte desde lo iconográfico e iconológico utilizando el método de Panofsky. Se justifica esta intervención para  desarrollar en el ambiente académico universitario un lenguaje técnico que despierte el interés y aplicación en los estudiantes; y propicie el trabajo pedagógico teórico- practico por parte de los docentes en el aula de clase.

DESARROLLO:

El lenguaje es analizado como una expresión del pensamiento, donde se describe y comunica algo. Es allí cuando el ser humano manifiesta o expresa lo que piensa o siente. Recordemos que antes del nacimiento de la filosofía existía el lenguaje oral y escrito, el primero formado por sonidos que se emiten al hablar y el segundo representados por los signos visibles. Ya en la Grecia clásica, se trabajó mucho con el lenguaje, los poetas como Homero y Tirteo expresaban sus experiencias y las comunicaban para educar a los niños y jóvenes, les enseñaban el sentido de la armonía y el arte de la motivación a todos aquellos que querían aprender.

Reflexionando ese hecho, los filósofos antiguos como los presocráticos según Ferrater Mora (2008: 214) compararon el lenguaje con la razón, es decir, el hombre es un ser racional, capaz de pensar, hablar y escribir. Esos tres elementos son los reflejos de lo que el mismo hombre da al universo, “el paso del mito al logo”. Es una estructura inteligible de la realidad. Para Heráclito y Parménides coincidían que el lenguaje es la realidad del hablante y el lenguaje del ser. Los sofistas, en cambio, eran maestros ambulantes del lenguaje retórico quienes manifestaban sus sabidurías y aquellas “trampas dialécticas” a los griegos.

Más tarde ese pensamiento de buscar la sabiduría se hizo conciencia en los sabios humanistas griegos como Platón y Aristóteles quienes manifestaban a sus discípulos que “el único principio de la filosofía es el asombro” (Bravo, Pavan y otros, 1998: 9). No es solo el hecho de asombrarse ante lo observado, sino tomar una actitud frente al mundo, es mirar esa realidad deseando que sea explorada y  estudiada.

Con esto, se inicia la racionalidad del hombre en búsqueda de las causas, de ese asombro que quiere captar por la lectura y escuchar por la retórica. Todo esto se hizo realidad en los grupos de jóvenes griegos dispuesto a comprender por el lenguaje y saberlo amar con sabiduría. A partir de ese momento lenguaje y sabiduría se unen como una realidad total para el bien de sí misma y de la humanidad.

Otro de los aspectos que podemos destacar en el lenguaje es la filosofía medieval, ésta se complementa con la escritura y la religión donde se narran los hechos vividos como una realidad divina pero también humana. Jacques Maritain (1945: 38) discípulo contemporáneo de la escuela escolástica manifestaba que esa complementación entre lo humano y lo divino es donde “se puede gozar el espíritu de una belleza inteligible por medio de los sentidos y de la intuición”. Esta filosofía, que no se desliga en la época del Renacimiento, y es donde el lenguaje le da más fuerza y valor al hombre desde su naturaleza moral, política y social como lo establecía la antigua Grecia, es decir, “hay que volver a lo clásico”.

 En cambio, en la filosofía moderna Locke plantea que “las palabras es el signo sensible de las ideas; y su significado propio e inmediato son las ideas que determinan su existencia”. (Atlas Universal de Filosofía, 2008: 827). Por tal razón, las ideas que se hace sabiduría, y el lenguaje como sensibilidad, es complemento de ella como un todo en el mundo. Así lo manifiesta Gadamer (2011): “No es un nuevo mirar, sino es ir a ella, darle vuelta y entrar…”

Tomando en cuenta los ideales del siglo XX, la filosofía del austriaco Wittgenstein busca el análisis del lenguaje ideal, es decir, estructura del lenguaje que corresponde con la realidad. Él va más allá que los presocráticos y de los filósofos modernos, busca con el lenguaje no el estudio de la significación, sino de su uso, o funcionamiento del mismo. Por lo cual, la realidad es parte del mundo, ya que brinda una mejor expresión de lo que son los hechos y los estados de las cosas.

Con ella se encuentra o se desprende la parte de la figura que se va desembocando con los hechos, dichas figuras pueden ser lógicas o una representación de los estados de cosas. Con este tratado filosófico nos damos cuenta que el lenguaje no tiene otra realidad que la de sus usos variados y múltiples, es un trascender, uno de esos usos variados es la descripción de los hechos.

Otro de los filósofos que estudió el lenguaje desde un hecho real, es el caso del alemán Nicolai Hartmann donde planteaba su visión literaria como un estrato y una obra de arte. Para él toda obra escrita muestra una realidad, lo maneja desde dos punto de vista, el primero lo que se ve, es decir, la impresión en el papel, todas aquellas letras negras y el fondo blanco. Lo antes descrito lo llama Hartmann primer término: “cuando se ha apresado el sentido de las letras, de las palabras y frases, cuando se lee entendiendo…” (Hartmann citado por Sánchez (1972: 26). El segundo término o fondo es todo aquello que viene de la mente del artista creador, el sentido de la obra, la fantasía donde debe surgir las escenas objetivamente ante nosotros los lectores.

Son estratos que muestran el interior del artista y que el espectador busca extraer de ellas desde su comprensión y análisis de lo leído. Es decir, que va más allá de lo que planteó el artista. En pocas palabras el artista ve en la obra de adentro hacia fuera y el espectador de afuera hacia adentro. Estas capas artísticas o estratigráficas se pueden estudiar también en cualquier obra de arte como la pintura, escultura, teatro, música, e incluso en la arquitectura.

Gadamer es uno de los pensadores que más contribuyó a relacionar el arte con el lenguaje y la hermenéutica. Planteó que la obra de arte es parte de sí misma, ella se ofrece e integra al espectador y habla con el espectador, “nos dice algo, y que de ese modo, en cuanto algo que dice algo, forma parte del orden de todo aquello que hemos de comprender” (Gadamer, 1964: 245). Esa comprensión no es solo individual sino también comunitaria, a lo que llama Gadamer “… a una comunidad de comprensión, a una comunicación inteligible” (1991: 22). Es decir, que todo espectador aprende de lo que habla la obra de arte:

 … que nos dicen algo las obras creadas por hombres para hombre, eso que llamamos obras de arte. Puede decirse, con razón que una obra de arte nos gusta precisamente en el mismo sentido «puramente estético» en que gusta una flor o, acaso, un adorno. En relación con el arte, Kant habla de una satisfacción intelectual… esa satisfacción «impura», por intelectual, que produce la obra de arte, es sin embargo lo que nos interesa como estudioso de la estética” (Gadamer, 2011:57)

Los estudiosos del arte, al contemplar una obra de arte se llena de satisfacción y de emoción proporcionando a lo que observa un extraer filosófico y estético, guiado por el método hermenéutico. El espectador, aprovecha el estudio de la obra de arte para describir de manera amplia el contenido que presenta la obra misma para comprenderla; “comprender la obra de arte, le dice a uno es, ciertamente, un encuentro con uno mismo” (Gadamer, 1964, 246).

De todo lo antes dicho, es aquí, en este párrafo, donde se le da el sentido a este estudio con la hermenéutica como lo plantea Dilthey citado por Sandín (2003: 60) como la “metodología de las ciencias culturales y morales”, o como lo cita Becerra (2007: 222) “el arte de la interpretación y comprensión de las ideas, textos, discursos o comunicaciones humanas como fines esenciales del proceso de construcción y manejo del conocimiento”. O bien lo refleja Gadamer (1996: 7) La hermenéutica “… penetra la extrañeza del espíritu extraño”, es decir, la reconstrucción del mundo y aprender a percibir lo que se nos dice.

Por tal razón, la hermenéutica es una reflexión sobre la naturaleza misma del acto de comprender, también puede despertar en los hombres esa capacidad de asombro en el lenguaje  analizando en cada cosa estudiada como una realidad que puede ser usada y trabajada como un estrato artístico.

Un ejemplo de ello es aprender a estudiar o leer una obra de arte que desde la  antigüedad y hasta ahora se le da el nombre de Iconografía, palabra con raíces griega ICONO= Imagen y GRAFIA= escribir. La iconografía se ocupa del contenido temático o significado de la obra de arte (Panofsky, 1972). Otro término que acompaña a la iconografía es la Iconología según el Diccionario de la Lengua Española (2001) es la  ciencia que estudia el conjunto de imágenes, emblemas, alegorías y monumentos con que los artistas han representado a los personajes mitológicos, religiosos o históricos.

Ahora bien, con lo antes planteado, nos preguntamos, ¿existe un lenguaje en la obra de arte pictórico? ¿Cómo se puede leer una obra de arte y describir o explicar su contenido artístico? Recordemos que en el arte prehistórico existía un lenguaje, bien conocido como pictográfico o ideográfico expuestos en las paredes de las cuevas o piedras, los artistas dejaron un mensaje o una idea para muchos por descifrar o describir.

Así lo refleja Herbert Read (1975, 12) “es una imagen vital donde la belleza natural plasmada se hace presente como realidad artística”. Es allí donde la belleza artística se da para ser estudiada y analizada desde el lenguaje pictórico. Para Gadamer (2011: 28): “la obra toma lugar de la palabra, lo preserva y es ella la que se cumple a sí misma sin necesidad de verificación externa”. Luego plantea el mismo autor que : “la lectura me parece, de hecho, un prototipo de la exigencia que se le hace a cualquier contemplación de obras de arte, precisamente también de obras de arte plásticas (...) Mi tesis es que interpretar no es otra cosa que leer”. (pág. 262)

Por consiguiente, en el siglo II después de Cristo en el inicio de la iglesia los creyentes congregados pintaban escenas bíblicas en las catacumbas dejando un mensaje icónico para representar la fuerza de la divinidad en ellos, logrando con eso catequizar y educar a los catecúmenos.  Más tarde en el siglo XV cuando se decidió evangelizar a los pueblos, Wright (1460) citado por Boulton (1975: 29) escribe lo siguiente:

Por otra parte la enseñanza de la religión a los laicos por medio de pinturas era una política establecida por la iglesia medieval. El papa Gregorio Magno, escribió que en los templos debían exhibirse cuadros, a fin de que los analfabetos estuvieran en condiciones de leer en los muros lo que no podían leer en los libros.

Lo mismo ocurrió en Venezuela entre los años de 1574 hasta 1687 cuando se establecía las reuniones sinodales y se aplicaron constituciones que se ajustaron al espíritu artístico religioso. Una de esas normas era que en el lugar que no existiera iglesia, se adornara las capillas, ermitas y oratorios con imágenes que con su belleza pudiera ser un mensaje para acrecentar la fe de los pobladores y aprendieran de ellos sus virtudes y ejemplos.

De esos ejemplos y otros, el hombre artista que es un ser pensante fue dejando un mensaje en su arte, rompe con el esquema metodológico establecido y haciendo el suyo propio, a través de un lenguaje de signos, símbolos, alegorías, que crearon sus propios atributos al paso de los siglos sobre los lienzos, esculturas, murales, entre otros, donde se puede describir que “la imagen dice más que mil palabras”. Es decir que la obra artística estática y muda nos habla desde su silencio.

Para hacer lectura de una obra de arte, el crítico artístico debe conocer cinco (5) pasos que son valiosos para comprenderla y analizarla, aunque no existe un método universal, pero estos son los pasos sencillos que Corona (2011) nos presenta, ya sea en la pintura, pero también lo podemos adaptar a la escultura.

  1. Para leer una obra de arte hay que conocer su cedula, es decir, el autor,  titulo, fecha, procedencia, técnica artística.
  2. Muchos estudiosos del arte analizan la obra de izquierda a derecha como en las lecturas literarias de forma de sic sac, otros lo llaman de forma de Z imaginaria. Para esto yo incluiría que tiene que ser estudiadas por planos visuales según cuantas presentan la obra pictórica.
  3. Descifrar la lectura figurativa que presenta su rostro, sus ojos, gestos de cada personaje que hay en la obra pictórica y escultórica.
  4. Analizar cada objeto que está presente en la obra artística (como su simbología, atributos, entre otros.) si no se sabe el significado se recurre a las similitudes.
  5. Conocer el estilo y la época de la corriente artística para conocer la característica de la obra.

Otros críticos se insertan de lleno en las obras artísticas analizando cada elemento que allí presenta como son: la forma, el color, la luz, el contexto, el movimiento, el espacio, la composición, la expresión, entre otros.

Por esta razón, se puede tomar conciencia de la importancia del arte, así lo refleja Martínez Miguélez (2009:24) y lo ve “como instrumento cognoscitivo, arte y literatura ofrecieron soluciones, especialmente a los problemas humanos”. Reflexionando sobre este hecho, Castiñeira, (1998) presenta al lenguaje artístico desde  la iconografía:

La iconografía, pues, constituye el nivel de interpretación fundamentado en el lenguaje figurativo de las imágenes, las bases teóricas de su estudio y la tradición histórica de su análisis como elemento intrínseco de la cultura común y el imaginario personal. A la vez, supone una reflexión acerca del papel que el arte juega como medio de transmisión de formas e ideas, siguiendo el discurso comparativo entre el lenguaje escrito y el lenguaje pictórico, las relaciones entre arte y literatura, el lenguaje figurativo y el verbal, el gesto y la significación; entendiendo que el concepto "imagen" va más allá de la mera representación física, haciendo también referencia a las emociones ligadas a la contemplación de las obras.

 La Iconografía como ciencia nace en el siglo XIX pero se desarrolló en la segunda década del siglo XX, cuando ya estaba en boga el pragmatismo como corriente filosófica y la hermenéutica que pasó hacer de metodología filosófica a “una filosofía del significado de todas las expresiones humanas” (Sandin, 2003). Con esa fusión de saberes, se fue despertando en el hombre como un “ser estético”, la ocupación de ejercer las acciones sobre las cosas a través del pensamiento, donde él protagoniza el ambiente como artista o espectador interpretando la obra de arte. 

Este  hecho era lo que se desarrollaba en el Instituto Warburg de Londres, bajo la dirección del historiador y crítico de arte Doctor Erwin Panofsky  donde estableció un "método iconológico". Método pedagógico que ha servido para leer y estudiar las obras de arte y dejar un registro artístico para las futuras generaciones.

Para ello, Panofsky desarrolló su método en tres pasos: "descripción pre iconográfica" (únicamente sensorial), "análisis iconográfico" (identificación de las imágenes, historias y alegorías contenidas en la obra, pero de forma meramente descriptiva, no interpretativa) y "análisis iconológico" (donde se desarrolla la interpretación en función del contexto histórico, cultural y social).          

Ahora bien para desarrollar este método el hombre  debe ser un ser con valores, racionalidad y libertad humanista. También debe tener una sensibilidad artística, donde exista una actitud ética, respeto al objeto, disposición y experiencia antes de leer la obra de arte. El humanista trata “con acciones y creaciones humanas ha de embarcarse en un proceso mental de carácter sintético y subjetivo ya que tiene que revivir las acciones y recrear las creaciones” (Panofsky, 1972)

Estos tres elementos o método iconológico, ha despertado una gran curiosidad e interés en el campo del arte donde asiste también la hermenéutica como herramienta de interpretación, comprensión de las ideas, construcción y manejo del conocimiento. En muchas instituciones museísticas, galerías, ateneos y programas académicos se trabaja con este método de Panofsky para dejar un registro bien estructurado y ordenar ideas de cada obra de arte. El caso del Programa Académico Licenciatura en Conservación y Restauración de Bienes Culturales Muebles de la UNEFM se aplica, a saber en dos de las asignaturas como son: Iconografía Cristiana y Núcleo de retablos, para que los estudiantes puedan trabajar con el significado y sentido de la obra, sin inventar otro lenguaje técnico ni desviarse de contenido que ella expresa.

Si queremos ir más allá, los estudiantes también deben documentar la instancia estética de la obra, elaborar mapas donde especifiquen su estado de conservación, alteración biológica, tipo de alteraciones, tipo de degradación, alteración cromática e intervenciones de restauraciones antiguas. Este trabajo siempre debe apoyarse con un equipo multidisciplinario que domine el lenguaje y cada área de la obra, para presentar así un documento escrito bien elaborado tanto en su forma como de fondo. 

Es por ello que se debe despertar el asombro a los hombres por medio del lenguaje visual y escrito, a modo de Heidegger, en ese descubrir práctico se aplica la filosofía para pensar y la hermenéutica como método didáctico. Con todo esto lograremos en el contexto una educación del arte, por el arte y para el arte, aplicando nuestras emociones y sensibilidad para el análisis e interpretación de  las obras artísticas.

Quisiera finalizar con las palabras del filósofo Henri Lefebvre, citado por Sánchez (1972: 44) como una reflexión sobre la importancia del lenguaje del arte: “En toda obra de arte hay conocimiento, es decir, elementos de conocimiento e ideología, esto se une a la vida, a la práctica, a las ideas… en la obra de arte se contempla, se mira o se escucha. Y sin embargo nada la separa de la práctica o de la acción. Por el contrario, extrae de ellas una parte de su riqueza y de su contenido”.

 

REFERENCIA CONSULTADA

Atlas Universal de Filosofía (2008) Océano. España.

Becerra, Arcángel (2007) Thesaurus Curricular de la Educación Superior. FEDUPEL . Caracas.

Boulton, Alfredo (1975) Historia de la pintura en Venezuela. Tomo I. Armitano. Caracas.

Bravo, F.; Pavan, C.; y Otros (1998) Ensayos para una historia de la Filosofía. Fondo Editorial de Humanidades UCV. Caracas. 

Castiñeiras, Manuel (1998) Introducción al método iconográfico, Ariel Patrimonio Histórico, Ariel, Barcelona. España.

Corona, Daniela (2011) Cinco Consejos para leer una pintura. Revista Oximoron. México.

Diccionario de la Lengua Española. (2002) Mateu Cromo. Artes Grafica S.A. España.

Ferrater, José, (2008) Diccionario de Filosofía Abreviado. Sudamericana S.A. Buenos Aires.

Gadamer, Hans (1996) Estética y Hermenéutica. Ponencia. Revista de Filosofía N° 12, 5-10.

Gadamer, Hans (2011) Estética y Hermenéutica. Tecnos. Grupo Anaya S.A. Madrid.

Gadamer, Hans-Georg (1964) Estética y Hermenéutica. Conferencia pronunciada en 5to Congreso Internacional de Estética. Ámsterdam.

Gadamer, Hans-Georg (1991) La actualidad de los Bello. 1era edición. Ediciones Paidos Ibérica. S.A. Barcelona. España.

Gadamer, Hans-Georg (1993) Verdad y Método I. Quinta edición. Hermeneia 7. Salamanca. España.

Gadamer, Hans-Georg (1998) Verdad y Método II. Ediciones Sígueme S.A. Salamanca. España

Maritain, Jacques (1945) Arte y Escolástica. La espiga de Oro. Buenos Aires.

Martínez, Miguel (2009) Nuevos paradigmas en la Investigación. Editorial Alfa. Caracas.

Panofsky, Erwin (1972). Estudio sobre Iconología. Ediciones Castilla. Madrid.

Read, Herbert (1975) Imágen e Idea. Fondo de Cultura Económica. México.

Sanchez, Adolfo (1972) Antología. Textos de estética y teoría del arte. UNAM. México.

Sandin, Paz (2003) Investigación Cualitativa en Educación. Fundamentos y tradiciones. McGraw-Hill. Madrid.

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